Tecnología educativa

Empecemos por el principio… ¿A que llamamos tecnología educativa?

Según Area Moreira, la tecnología educativa es la disciplina cuyo objeto de estudio son los efectos socioculturales e implicaciones curriculares que, para la educación escolar, poseen las tecnologías de la información y comunicación en cuanto formas de representación, difusión y acceso al conocimiento y a la cultura de los ciudadanos.

“A lo largo de la historia, los principales pedagogos y teóricos de la educación, impulsores de las corrientes pedagógicas que han supuesto avance y renovación en los sistemas educativos, han considerado imprescindibles las continuas formas de interacción entre profesor y alumno: Freinet, Montessori, Makarenko, de los Ríos, Freire, Steinhouse etc.

Desde el último cuarto del siglo XX el concepto de interactividad ha venido a recuperar la idea de interacción identificándola con “participación” y con el fomento de esa participación impulsora de la propia autonomía del alumno.

Si hablamos de interactividad, el nivel y la forma de participación están íntimamente ligados a lo que permiten o no permiten realizar las diferentes aplicaciones. Mientras que con la web 1.0 eran necesarios conocimientos de informática (específicamente de lenguaje html), la web 2.0 permite que cualquier usuario sin conocimientos de informática pueda gestar sus propios contenidos.

La interactividad, como mera relación del individuo con el ordenador en el siglo XX, ha evolucionado hasta considerarse en estos momentos un elemento distintivo relacionado con la producción colectiva del conocimiento. La interactividad está íntimamente ligada al aprendizaje colaborativo y a las teorías relacionadas con la coautoría, con las wikis como ejemplo de ello. (Fragmento de “La educación mediática en la escuela 2.0” Aparici, 2001)

Queda así expuesta, la necesidad de que el educador sea un usuario de las tecnologías y creador de contenidos, para poder transmitir a alumnado la actitud proactiva y creativa frente a las herramientas tecnológicas, y no hacer mero uso de ellas como actor pasivo y receptivo de información. El reto está puesto en salir del viejo esquema de trasmisión de conocimiento, para trasmutar hacia una pedagogía colaborativa, de aprendizaje a través de la experiencia y creación de contenidos.

A nivel introductorio al tema, me pareció muy instructivo el video que realizo Manuel Área Moreira para el Evento Nacional de Informática Educativa: TECNOEDUCA 2015

Para los educadores lo relevante no son los cambios en los soportes tecnológicos sino los fenómenos socio culturales que acompañan la transición de la vieja tecnología y la nueva era digital del siglo XXI. Uno de los puntos más relevantes es que aparecen las redes sociales, en donde la tecnología nos permite estar en contacto con otros seres humanos 24 horas al día, desde cualquier lugar.

La idea de ecosistema digital, internet y las redes configuran un nuevo espacio para el ser humano. Gracias a la tecnología individual, pero conectada a la red,  podemos estar en contacto con los otros. Estos cambios incorporados por la omnipresencia tecnológica implican también una profunda remodelación de lo que es la cultura y de lo que son los procesos para producir ese conocimiento, almacenarlo y distribuirlo. La vieja cultura mas estandarizada aparece frente a esta cultura más dinámica, mas “liquida” que está en constante cambio, reformulación y replica.

Estos procesos de cambio implican que cada individuo y grupo social debe ser consciente, adaptarse y reinventarse para poder manejarse dentro de este nuevo ecosistema.

La escuela del siglo XXI inevitablemente va a tener que desenvolverse en esta nueva era digital. Venimos de la escuela para la cultura solida, en donde no hay interdisciplinaridad entre contendidos curriculares de las materias, donde la enciclopedia reunía el saber por disciplinas. Hoy en día, las fronteras de los limites disciplinares se están difuminando, por ello cada vez es más importante tener una visión global de los problemas que nos rodean.

Los tiempos han cambiado y tenemos que plantearnos una nueva pedagogía para el siglo XXI, que  exige nuevas competencias que tenemos que cultivar y desarrollar en los niños y jóvenes. Más que repetir lo más fielmente posible lo que el profesor enseña, el nuevo desafío es que los alumnos sepan resolver problemas prácticos, que sepan aplicar la información para resolver situaciones problemáticas. Construir conjunta y colaborativamente el conocimientos, y para ello es fundamentar dar accesibilidad al alumnado a la gran biblioteca digital que es internet.

Los educadores tienen la posibilidad de ser creadores de material digital, y hacer uso de las herramientas de la web 2.0. No solo ser usuarios  sino plantear actividades dentro del aula para que los alumnos le saquen partido a la red. El alumnado tiene que estar estimulado para crear colaborativamente contenidos, para subir y compartir en la web.

“Son muchos los ejemplos actuales de uso de las TIC en el proceso de aprendizaje que muestran cómo éstas pueden estar al servicio de formas pedagógicas tradicionales. Si las nuevas tecnologías se usan de este modo, estamos ante una actualización tecnológica acorde a la presión social de incorporación de los últimos avances y seguramente ante una práctica pedagógica que refuerza estilos tradicionales de relación con el conocimiento.

El verdadero impacto innovador de la inclusión de tecnologías en la enseñanza radica en los cambios metodológicos y pedagógicos que los sustenten. Al analizar las posibilidades que brindan los dispositivos tecnológicos, siempre debe tenerse en cuenta que ellas serán posibles sólo si están precedidas por una fuerte decisión pedagógica de modificación de los enfoques y estrategias que se apoyan en las Tecnologías y de reflexión permanente sobre las mismas.” ( Apuntes del Seminario TIC y Enseñanza, Univeridad Nacional de Quilmes 2016)

En relación a ésto, es muy interesante lo que dice García Aretio en el video “Observatorio latinoamericano para la incorporación de TICs en la Educación”  publicado el 9 abr. 2014.

Las TICs tienen grandes repercusiones en todas las dimensiones de nuestra vida, su vasto potencial, se ha utilizado por millones de personas en todo el mundo y en beneficio de todas ellas, propiciando por primera vez en la historia, la capacidad de superar los obstáculos tradicionales como el tiempo y la distancia.

En este contexto, García se pregunta si nos debe preocupar la brecha digital. Y nombra otras “brechas digitales”, a parte del acceso o no a las tecnologías; que son la brecha “generacional” y la brecha de los que utilizan las tecnologías de forma “adecuada” y los que no.

Es por ello que es imprescindible,  en este mundo en donde los niños crecen conectados a las redes, la incorporación del lenguaje multimedia en la escuela como parte de su alfabetización. Pero recalca no se trataría únicamente de introducir tecnologías en las escuelas,  ya que estas pueden agregarse a la actividad ordinaria para hacer lo mismo, sino de utilizar las tecnologías digitales con nuevos enfoques metodológicos. Pero recalca que, en ciertos sectores del ámbito educativo, aun se sigue discutiendo sobre la utilidad de las tecnologías digitales en los procesos de enseñanza. Dice: “(…) resulta paradójico que organizaciones sociales que surgieron para la generación de aprendizaje, sean tan lentas aprendiendo, o en el peor de los casos se nieguen a aprender. Y esto no es de ahora, cualquier innovación tecnológica ha tardado decenas de años en asentarse en las aulas”.

La brecha a la que hacía referencia anteriormente, se reducirá si en las aulas hay docentes capacitados  para trabajar de otra manera, con otros métodos y con otros recursos. Pero reconoce la verticalidad y la burocracia del ámbito educativo, que depende de la concesión de los organismos públicos.

Habla de la rigidez de la administración pública que se contrapone a lo digital. Es por ello que no solamente haría falta capacitación y predisposición de los docentes, también flexibilidad de las directrices de la administración educativa, cambios en las políticas educativas.

En nuestro país, el portal educ.ar , del Ministerio de Educación de la Argentina, apunta a utilizar las TIC para mejorar los modos de enseñar y de aprender de los docentes y los estudiantes argentinos de todos los niveles y modalidades; seguir y difundir los nuevos desarrollos de la tecnología para evaluar sus aplicaciones al campo de la educación; capacitar docentes en todos los niveles de alfabetización digital, proveer recursos digitales —contenidos, actividades, software, servicios— seleccionados y especializados para docentes, directivos, alumnos, familias.

 “Cada nueva tecnología, al incorporarse, reproduce en los docentes la misma aspiración: facilitar la tarea, asegurar la comprensión, acudir en su ayuda frente a temas de difícil comprensión. La búsqueda por hacer memorable la información es la mejor de las aspiraciones docentes. Sin embargo, frente a los medios y materiales surgieron también posiciones que sostuvieron que su uso era generador de nuevas dificultades, como si la tecnología cobrara vida por sí misma y modificara las maneras de pensar de los estudiantes. Se genero, entonces, un debate referido al impacto de su uso en las maneras de pensar, conocer o aprender.  (…) Nos referimos sintéticamente a dos concepciones culturales antagónicas: una inscripta en un optimismo pedagógico respecto del valor de enriquecimiento de cualquier medio: otra, pesimista, que provoca la búsqueda por dotar a los estudiantes con estrategias que los protejan de los efectos perniciosos provocados por la exposición a las tecnológicas. En general, los estudios culturales y cognitivos mostraron que los efectos en los modos de conocer están más vinculados con la cultura en la que a estos medios se les asigna valor que con la simple exposición o utilización del medio.” (Litwin, E. ,2012 )

“(…) Por otra parte, con frecuencia se habla de la tecnología como si tuviera vida propia y fuera independiente de quienes la crearon. Caemos aquí en lo que se llama la “cosificación de la tecnología”. Detrás de cada tecnología (que es un sistema de artefactos cognitivos) hay seres humanos que la crean y la aplican para resolver un problema o satisfacer una necesidad, utilizando medios tecnológicos (sistemas de artefactos físicos). No olvidemos que los artificios y artefactos son artificiales, es decir, han sido creados por el hombre y son, por definición, parte de su cultura. Lo bueno y lo malo de la tecnología no estriba en ella misma, sino en su uso. A menudo dosificamos la tecnología. Se habla de que la tecnología ha producido tales o cuales cambios o ha resuelto tales o cuales problemas. La tecnología no produce cambios, ni resuelve problemas por si sola. Los producen y resuelven los seres humanos que la aplican. Asimismo, los males de la tecnología no están en la tecnología sino en la sociedad y aunque hay tecnologías malas o inapropiadas para resolver un problema, el mal uso de las buenas tecnologías produce efectos negativos y perversos. Los efectos negativos no los produce la tecnología per se sino quienes la utilizan y aplican a la realidad.”(Silvio, J., 2000)

Según la reflexión final de Sancho en “La tecnología: un modo de transformar el mundo cargado de ambivalencia”, sin una perspectiva histórico – social, cultural y política de la Tecnología, parece difícil que los formadores de final de siglo entiendan la sociedad en la que viven, puedan desarrollar sus propios valores y posiciones políticas, sustrayéndose del imperativo tecnológico, y puedan tomar decisiones, con conocimiento de causa, sobre su actuación profesional  y los recursos organizativos, simbólicos y artefactuales que va a necesitar para llevarla a la práctica.

Bibliografía: 

  • Aparici, R. Campuzano, A. Ferrés J. Y Mantilla A. (2010) La educación mediática en la escuela 2.0. Madrid: UNED.
  • Area Moreira, M. (2012). La formación y el aprendizaje en entornos virtuales. Potencialidades, debilidades y tendencias. Logroño: Dialnet
  • Litwin, E. (2005) “De caminos, puentes y atajos: el lugar de la tecnología en la enseñanza”, en Educación y Nuevas Tecnologías. II congreso Iberoamericano de Educared.
  • Litwin, E. (2012) “Las tecnologías que heredamos, las que buscamos y las que se imponen” en El oficio de enseñar. Condiciones y contextos. Paidós, Buenos Aires.
  • Sancho, J. (1994), “La tecnología: un modo de transformar el mundo cargado de ambivalencia”, en Sancho J. (comp.), Para una tecnología educativa. Horsori, Barcelona, pp. 13-37.
  • Silvio, J. (2000). “La virtualización de la Universidad: ¿cómo podemos transformar la educación superior con la tecnología.” Ediciones IESALC-UNESCO. Caracas, Venezuela. Capitulo 5

 

 

 

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